La administración de Donald Trump impulsa una fuerte expansión de la producción petrolera en Venezuela mediante nuevos acuerdos con empresas estadounidenses. El objetivo es elevar la producción hasta 150% hacia finales de 2028, aprovechando las enormes reservas venezolanas y atrayendo miles de millones de dólares en inversión.
El plan forma parte de la estrategia de Washington para recuperar la industria petrolera venezolana, deteriorada por años de falta de inversión y problemas operativos. Chevron, por ejemplo, prevé invertir más de US$7 mil millones para elevar su producción en Venezuela a más de 600 mil barriles diarios hacia 2031.
El acuerdo también genera controversia por el creciente control estadounidense sobre los recursos petroleros venezolanos y las dudas legales y políticas que rodean las nuevas concesiones.


