Venezuela evalúa abandonar la OPEP mientras profundiza su acercamiento con Estados Unidos, en un giro que podría debilitar aún más al cartel petrolero.
El cambio ocurre tras el nuevo alineamiento entre Caracas y Washington y las negociaciones para que empresas estadounidenses tengan una participación importante en los campos petroleros venezolanos, incluso mediante posibles arrendamientos de hasta 100 años.
Venezuela produjo 1.16 millones de barriles diarios en julio, menos de la mitad de hace una década, aunque su producción ha crecido este año. Por su menor peso petrolero, una salida tendría un impacto limitado inmediato en los precios, pero aumentaría las dudas sobre la unidad y capacidad de influencia de la OPEP.
Para Washington, la salida facilitaría aumentar la producción venezolana sin restricciones de cuotas y reduciría el peso del cartel.


