Las petroleras más grandes de América Latina están apostando por una zona poco explorada del Golfo de México, donde formaciones rocosas del Jurásico podrían contener importantes reservas de crudo. Pemex y Petrobras trabajan en conjunto para analizar información sísmica y geológica y evaluar recursos ubicados en aguas profundas y ultraprofundas.
La apuesta busca reducir el riesgo exploratorio mediante tecnología y experiencia de Petrobras en operaciones marítimas complejas. Pemex, cuya producción ronda 1.6 millones de barriles diarios, enfrenta una caída productiva y una elevada deuda, mientras Petrobras produce alrededor de 2.4 millones de barriles diarios. La exploración también contempla posibles recursos bajo capas de sal, una zona de alto riesgo técnico, pero con potencial para incrementar las reservas mexicanas.


