Un estudio publicado en la revista científica JAMA Psychiatry advirtió sobre el creciente uso indebido de medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como la Semaglutida, entre personas con trastornos de la conducta alimentaria. La investigación, realizada por especialistas de la University of Louisville, analizó a 436 adultos diagnosticados con anorexia, bulimia, trastorno por atracón y otros padecimientos.

Los resultados revelaron que el 32,1% de los participantes había utilizado estos fármacos para bajar de peso, mientras que el 10,1% admitió prácticas de uso indebido, como consumirlos sin receta médica, modificar las dosis, manipular los dispositivos de inyección o compartir los medicamentos. Además, casi el 10% obtuvo versiones compuestas o de procedencia dudosa, lo que incrementa los riesgos para la salud.

Entre quienes los utilizaron, el 81% reportó pérdida significativa del apetito, el 66% sufrió náuseas y más de la mitad presentó trastornos gastrointestinales.

Los investigadores alertan que estos medicamentos no están aprobados para tratar trastornos alimentarios y pueden reforzar conductas peligrosas de restricción extrema y pérdida acelerada de peso. También pidieron fortalecer la farmacovigilancia y el control sobre la venta de estos fármacos para evitar su uso sin supervisión médica.

