El Banco de Guatemala proyecta un crecimiento económico de 4.1% para 2026, impulsado principalmente por el récord histórico de remesas familiares y el dinamismo de varios sectores productivos. Pero el país sigue sin traducir ese crecimiento en mejoras reales para gran parte de la población.
Las remesas, que superaron los US$25 mil millones el último año, continúan siendo el principal motor del consumo privado, el cual representa el 20% del PIB. Sin embargo, la riqueza sigue concentrada en pocos departamentos: nueve regiones generan el 80% del PIB nacional y la capital concentra más del 43%.
Mientras tanto, departamentos como Alta Verapaz, Huehuetenango y Quiché enfrentan pobreza, migración y falta de oportunidades.
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida reveló que el 56% de la población vive en pobreza y en áreas rurales la cifra supera el 66%. Además, la informalidad laboral ronda el 68% y la desnutrición crónica infantil alcanza el 46%, la más alta de América Latina.

