Mantener una alimentación saludable es clave para proteger el hígado y prevenir enfermedades como el hígado graso no alcohólico, hoy conocido como enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica. Especialistas de Mayo Clinic y la American Liver Foundation recomiendan seguir una dieta mediterránea rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables.

Alimentos como brócoli, espinaca, zanahoria, manzanas, cítricos y arándanos aportan antioxidantes y fibra que ayudan a reducir la inflamación y la acumulación de grasa en el hígado. También se aconseja consumir pescado azul, nueces, almendras, legumbres y aceite de oliva por sus efectos antiinflamatorios.

El agua, el café negro y el té sin azúcar son las bebidas más recomendadas. Además, los expertos sugieren evitar ultraprocesados, alcohol, azúcares y grasas saturadas. Mantener un peso saludable, hacer ejercicio y controlar diabetes, colesterol e hipertensión son fundamentales para prevenir daño hepático.


