Diez años después, la visita de Donald Trump a China en 2026 refleja un cambio profundo en el liderazgo estadounidense frente al escenario global.
Mientras Barack Obama visitó Pekín en 2016 enfocándose en temas como el cambio climático y los derechos humanos, en un ambiente de limitado interés por parte de China, Trump llegó como un verdadero líder mundial en medio de una relación marcada por la competencia estratégica.
Trump llegó a Pekín con la comitiva más grande jamás vista en una visita presidencial estadounidense, acompañado por los CEOs de las empresas más poderosas del mundo en sectores como energía, tecnología e inteligencia artificial. La magnitud de la delegación mostró el peso económico y político de Washington en plena competencia con China. Su agenda estuvo dominada por temas clave como aranceles, energía, Irán y Taiwán. A diferencia de Obama, la llegada de Trump generó enorme expectativa internacional y convirtió su visita en un acontecimiento global

