Un diagnóstico del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social de Guatemala reveló que alrededor del 70% de los sistemas de abastecimiento de agua presentan contaminación, lo que representa un riesgo significativo para la salud de la población. El estudio evaluó 6.412 sistemas a nivel nacional y detectó la presencia de bacterias como Escherichia coli, además de coliformes totales y fecales, indicadores de agua no apta para el consumo humano.
La situación se agrava debido a que cerca del 75% de los sistemas opera bajo administración comunitaria, muchas veces sin la infraestructura ni recursos técnicos necesarios para procesos adecuados de cloración y desinfección. En regiones como Retalhuleu, el problema es crítico, ya que de 77 sistemas evaluados solo tres cumplen con los estándares sanitarios.
Además, más del 90% de las aguas residuales se descarga sin tratamiento en ríos y lagos, y solo un 15% recibe algún tipo de procesamiento. Esta mala calidad del agua impacta directamente en la salud infantil, favoreciendo casos de desnutrición y enfermedades gastrointestinales en la población.


