El segundo año de gobierno de Bernardo Arévalo se caracterizó por un aumento significativo del gasto público, sin mejoras proporcionales en inversión. Según el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales, el presupuesto 2025 alcanzó un récord de GTQ 154,836 millones, con una ejecución de 90.57%, inferior al promedio histórico.
Aunque el gasto creció 16.7% respecto a 2024, se concentró principalmente en transferencias, salarios y funcionamiento estatal, limitando su impacto en el desarrollo. La inversión pública registró una ejecución de 78.18%, por debajo de administraciones anteriores, lo que implica menos obras.
Además, aumentaron las transferencias a municipalidades y consejos de desarrollo sin resultados claros. El informe advierte riesgos por el uso de deuda para gasto corriente, práctica prohibida por ley. En conjunto, el balance refleja problemas estructurales persistentes, donde más recursos no se traducen en mayor eficiencia ni en beneficios tangibles para la población.

