El uso de suplementos de magnesio para combatir el insomnio ha crecido, impulsado por tendencias en redes sociales, pero la evidencia científica sobre su eficacia sigue siendo limitada.

Aunque este mineral cumple funciones clave en el organismo, como la regulación de la melatonina, los estudios disponibles solo muestran beneficios modestos o inconsistentes en la calidad del sueño.

Algunas investigaciones sugieren ligeras mejoras en la duración o inicio del descanso, pero no son concluyentes. Especialistas advierten que estos productos no sustituyen hábitos saludables y recomiendan consultar a un médico antes de consumirlos, especialmente en personas con enfermedades.

Además, el uso sin control puede provocar efectos adversos como problemas digestivos o cardiovasculares. En la mayoría de los casos, una dieta equilibrada aporta suficiente magnesio sin necesidad de suplementos. Por ello, su uso debe ser complementario y supervisado, no una solución principal para tratar el insomnio.



