Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno en 2018, España ha experimentado un periodo de creciente polarización política y social, en un contexto europeo marcado también por la fragmentación ideológica. Diversos análisis señalan que este ciclo se ha desarrollado en un entorno de fuerte debate interno sobre el rumbo del país y el papel del Estado en la economía y en las políticas sociales, lo que ha intensificado las diferencias entre bloques políticos y sociales.
En política exterior, el Ejecutivo ha apostado por un enfoque más activo y multilateral, reforzando la relación con la Unión Europea y promoviendo vínculos con países como China, dentro de una estrategia de autonomía estratégica y diversificación económica. Esto ha generado tanto apoyos como críticas dentro y fuera del país, especialmente en relación con el equilibrio entre aliados tradicionales y nuevos socios
Pedro Sánchez con tal de seguir unos años más en Moncloa es ahora mismo capaz de absolutamente todo, y no duden de ello, ya que si piensan lo contrario están subestimando al sanchismo que ideó el manual de la resistencia.

