Los principales destinos turísticos de Cuba atraviesan una crisis severa que ha dejado playas, hoteles y atracciones prácticamente vacíos. La llegada de turistas internacionales cayó un 56% en febrero respecto al año anterior, afectando especialmente a regiones como la Ciénaga de Zapata, Varadero y Cayo Coco. Residentes y trabajadores del sector aseguran que la situación es incluso peor que durante la pandemia.
En zonas como Playa Larga, la actividad turística se ha paralizado debido a la falta de combustible, cancelaciones de vuelos y problemas de transporte. A esto se suma una grave crisis energética con cortes de electricidad de hasta 22 horas diarias, lo que limita el acceso a agua, comunicaciones y alimentos.
El cierre de hoteles y servicios ha convertido varias localidades en “pueblos fantasma”, donde la economía depende casi por completo del turismo. Propietarios de alojamientos y comerciantes reportan pérdidas importantes y ausencia de visitantes extranjeros.
Aunque el turismo era clave en la economía nacional, la crisis actual ha reducido drásticamente su impacto. Habitantes afirman que la región ha “tocado fondo” y no ven una recuperación cercana.

