Beber agua antes de dormir puede tener efectos tanto positivos como negativos en la salud. Diversas instituciones como la Organización Mundial de la Salud destacan que una adecuada hidratación es esencial para el funcionamiento del organismo, incluyendo la digestión, la regulación de la temperatura corporal y el rendimiento cognitivo. Consumir pequeñas cantidades de agua antes de acostarse puede ser útil, especialmente si no se ha alcanzado la ingesta diaria recomendada durante el día.

Sin embargo, el principal inconveniente es la aparición de la nicturia, que puede interrumpir el sueño y afectar su calidad. Esto ocurre con mayor frecuencia cuando se ingieren grandes cantidades de líquido justo antes de dormir. Además, factores como el consumo de cafeína, el estrés o ciertas condiciones médicas pueden agravar este problema.

Especialistas recomiendan moderar el consumo nocturno de agua, evitando excesos en las horas previas al descanso. Mantener una hidratación equilibrada durante el día permite aprovechar los beneficios sin perjudicar el sueño, logrando así un mejor bienestar general.



