Meryl Streep y Anna Wintour protagonizan la portada de Vogue como parte de la promoción de El diablo viste a la moda 2, ofreciendo una mirada profunda al personaje de Miranda Priestly. Streep explicó que retomó el papel inspirándose en el liderazgo y la curiosidad de Wintour, explorando el peso de dirigir grandes organizaciones en un contexto cambiante.
La actriz destacó que el personaje evoluciona hacia una versión más auténtica, intrépida y menos preocupada por la opinión ajena. También reflexionó sobre las presiones que enfrentan las mujeres en posiciones de poder, quienes suelen proyectar una imagen menos dominante.

Por su parte, Wintour abordó la transformación de la industria de la moda, señalando que pasó de ser exclusiva a más accesible y global. Ambas coinciden en que la adaptación constante y la comprensión del entorno son claves para mantenerse vigentes en sus respectivos ámbitos.


