En Cuba, la venta clandestina de antenas Starlink se ha disparado debido a las restricciones del régimen y la deficiente cobertura de ETECSA.

Los equipos, cuyo precio comercial es de 300 dólares, alcanzan hasta 1,800 dólares en el mercado negro. Los distribuidores evaden controles aduaneros desarmando las antenas o escondiéndolas en electrónicos y chatarra.

Los usuarios ocultan los dispositivos en cajas falsas, muros o techos, y requieren baterías o energía solar para resistir apagones. Además, deben registrar el servicio fuera de la isla y pagar planes de itinerancia.

La tecnología de Musk permite acceso libre a internet, incluso en zonas remotas, con baja latencia gracias a su red de satélites interconectados.

