En Guatemala, la caída en los decomisos de droga coincide directamente con el debilitamiento de unidades especializadas, lo que pone en duda la confiabilidad de las cifras oficiales como indicador del narcotráfico. Este descenso no necesariamente implica una reducción del tráfico, sino una menor capacidad operativa del Estado para detectarlo y combatirlo.
Datos de Estados Unidos refuerzan esta contradicción: el 90% de la cocaína incautada en su territorio habría pasado por Guatemala. Mientras el país reportó 9,849 kilos decomisados en 2024, en la frontera sur estadounidense se incautaron 31,207 kilos, de los cuales unos 28,086 habrían transitado por territorio guatemalteco. En el primer semestre de 2025, la cifra en EE. UU. ascendió a 91,398 kilos, con 82,000 vinculados a rutas que cruzan el país.
Esto confirma que los datos oficiales dependen más de factores operativos, recursos e inteligencia que del volumen real del narcotráfico, evidenciando una brecha significativa entre lo incautado y lo que realmente circula.

