El ibuprofeno es uno de los analgésicos más utilizados, pero su consumo debe ser controlado para evitar riesgos. Expertos señalan que un adulto puede tomar entre 200 y 400 mg cada 4 a 6 horas, sin superar los 1.200 mg diarios sin receta médica. Además, no se recomienda usarlo más de 10 días para el dolor ni más de 3 días para la fiebre sin supervisión profesional.

El uso excesivo puede causar complicaciones graves como daño renal, hepático y problemas cardíacos, además de hemorragias digestivas. También puede generar efectos secundarios frecuentes como acidez, náuseas, mareos o dolor de cabeza.

El consumo prolongado o diario aumenta el riesgo de enfermedades más serias, como infartos o úlceras. Asimismo, puede interactuar con otros medicamentos y con el alcohol, elevando los riesgos.

Los especialistas recomiendan consultar al médico si el dolor persiste o si el medicamento pierde eficacia, ya que podría ocultar enfermedades subyacentes. Un uso responsable es clave para evitar complicaciones.


