La informalidad sigue siendo una de las principales características del mercado laboral en Guatemala, donde siete de cada diez personas trabajan sin acceso a seguridad social ni protección legal. Según datos de la ENCOVI 2023, el 70.3% de la población ocupada pertenece al sector informal, evidenciando una brecha significativa frente al empleo formal.
Este fenómeno afecta más a mujeres, jóvenes, población indígena y habitantes del área rural. Por ejemplo, el 83.1% de los trabajadores rurales y el 83.9% de jóvenes entre 15 y 24 años se desempeñan en la informalidad. Asimismo, el 81.3% de la población indígena trabaja en estas condiciones.
El sector informal es clave para la subsistencia de millones de familias, aunque se caracteriza por baja productividad y falta de estabilidad. Actividades como la agricultura, construcción y comercio concentran los mayores niveles de informalidad.
A pesar de una alta tasa de ocupación, la mayoría de empleos no ofrecen condiciones dignas, reflejando un mercado laboral desigual y con pocas oportunidades de formalización.

