El alto costo de los boletos aéreos en Centroamérica se debe principalmente a los impuestos y tasas aeroportuarias, que pueden representar entre el 60% y 70% del precio final. Esta situación ha limitado el crecimiento de las aerolíneas de bajo costo, como Volaris, que recientemente suspendió varias rutas en la región por la baja demanda y la falta de competitividad.
Aunque estas aerolíneas ofrecen tarifas base muy bajas, los cargos adicionales elevan significativamente el precio final, reduciendo el atractivo para los pasajeros. Por ejemplo, un boleto puede costar menos de US$20, pero superar los US$100 tras impuestos. Esto impide que el modelo “low cost” funcione adecuadamente.
Especialistas señalan que reducir los impuestos podría aumentar la demanda de viajes entre un 11% y 20% por cada 10% de disminución en tarifas. Además, la salida de aerolíneas económicas reduce la competencia y eleva los precios.
Para mejorar la conectividad regional, se propone revisar la estructura fiscal, modernizar regulaciones y fomentar la integración entre países, permitiendo así un transporte aéreo más accesible y eficiente.

