Cuba vivió un terremoto de magnitud 5,8 que coincidió con un nuevo apagón nacional, agravando la crisis energética que afecta a la isla desde hace meses. El sismo, con epicentro cerca de Guantánamo, se sintió principalmente en el oriente del país y fue seguido por una réplica. Aunque el riesgo de daños fue catalogado como bajo, el evento ocurrió en medio de una desconexión total del sistema eléctrico que dejó a más de nueve millones de personas sin luz, internet ni telefonía.
El apagón, el sexto en año y medio, se originó por una falla aún bajo investigación. La recuperación del servicio avanza lentamente mediante sistemas alternativos, pero la escasez de combustible limita la respuesta. La crisis energética, causada por infraestructura obsoleta y falta de recursos, provoca largos cortes eléctricos, afecta servicios básicos y ha generado creciente malestar social y protestas en distintas ciudades del país.

