
Lionel Messi visitó por primera vez la Casa Blanca el 5 de marzo de 2026 tras el título del Inter Miami en la MLS 2025. El presidente Donald Trump recibió al equipo con una bienvenida histórica: “¡bienvenido a la Casa Blanca, Lionel Messi!”, expresión que ningún mandatario estadounidense había pronunciado antes. El astro argentino obsequió una pelota firmada y una camiseta rosa con el número 47, alusión a la presidencia de Trump.

El evento combinó formalidad y humor. Trump elogió a Messi por “venir y ganar” bajo presión, destacó a Javier Mascherano como “fenomenal entrenador” y mencionó a Luis Suárez y Rodrigo De Paul. El mandatario reveló que su hijo Barron admira tanto a Messi como a Cristiano Ronaldo, generando un momento distendido. Consultado sobre quién supera a Pelé, la audiencia coreó “¡Messi!”, a lo que Trump asintió.
La visita respondió a la tradición de recibir campeones deportivos, aunque ocurrió en medio de tensiones internacionales por la ofensiva militar contra Irán. David Beckham, propietario del club, ausentó por compromisos en Europa. Messi había declinado en enero la Medalla Presidencial de la Libertad de Joe Biden por conflictos de agenda, convirtiendo esta recepción en su primer encuentro oficial con un presidente estadounidense.

