Celebraciones se registraron en varias ciudades de Estados Unidos tras los ataques militares contra Irán, impulsados por el anuncio del presidente Donald Trump sobre la presunta muerte del líder supremo Ali Khamenei.

En Washington D.C., cientos de iraníes expatriados se congregaron frente a la Casa Blanca con banderas estadounidenses y símbolos previos a la República Islámica, celebrando lo que consideran un posible cambio político en su país. Escenas similares ocurrieron en Nueva York y Los Ángeles, donde comunidades iraníes salieron a las calles, corearon consignas y participaron en concentraciones festivas.

Muchos asistentes expresaron alivio y esperanza tras años de conflicto y represión en Irán, destacando el impacto de protestas como las de 2022. Algunos celebraron en restaurantes y espacios públicos, mientras otros manifestaron que ven estos hechos como el inicio de una nueva etapa para su país de origen.

Las manifestaciones reflejan el respaldo de parte de la diáspora iraní a la ofensiva, aunque el contexto internacional sigue marcado por tensiones y riesgo de escalada.

