Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque militar de gran envergadura contra Irán el 28 de febrero, provocando fuertes explosiones en Teherán y otras ciudades. Según el presidente Donald Trump, la ofensiva busca destruir la industria misilística iraní e incluso propiciar un cambio de régimen. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu calificó la operación como necesaria para eliminar una “amenaza existencial”.
En respuesta, Irán lanzó misiles y drones contra territorio israelí y bases estadounidenses en Medio Oriente, incluyendo instalaciones en países como Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó el inicio de una ofensiva a gran escala, mientras Israel declaró estado de emergencia, cerró su espacio aéreo y ordenó a la población refugiarse.
El conflicto ha elevado la tensión regional, con reportes de explosiones en múltiples países y riesgo de una escalada mayor. Líderes internacionales, incluida Ursula von der Leyen, pidieron moderación para evitar una crisis más amplia.

