El aumento en el precio de la carne de res en Guatemala —que ya alcanza hasta Q45 y Q50 por libra— no solo responde a factores internacionales, sino principalmente al impacto de los intermediarios en la cadena de comercialización.
Aunque la reducción del hato ganadero en Estados Unidos y la mayor demanda regional influyen, el problema más fuerte se concentra dentro del país. La estructura tradicional de venta incluye múltiples pasos —productor, transportista, abastecedor y carnicero— lo que encarece significativamente el precio final para el consumidor.
Esta intermediación excesiva genera distorsiones: el productor recibe entre Q8 y Q10 por libra, mientras el consumidor paga hasta cinco veces más. Además, en mercados cantonales, donde predomina este sistema, se registran los precios más altos, incluso superiores a los de supermercados, donde la cadena es más directa.
A esto se suma que México ofrece mejores precios por el ganado, reduciendo aún más la oferta local.
Ante este escenario, el Gobierno evalúa importar carne desde Brasil como medida inmediata, mientras persiste el desafío de reducir intermediarios y ordenar el mercado interno.

