Un estudio internacional liderado por el Instituto Weizmann de Ciencias, basado en datos inéditos de la sonda Juno de la NASA, reveló que Júpiter es ligeramente más pequeño y más achatado en los polos de lo que se creía, lo que obliga a revisar décadas de estimaciones científicas. La investigación, publicada en Nature Astronomy, ofrece la medición más precisa hasta ahora del tamaño y la forma del planeta gigante.

Durante más de 50 años, los cálculos sobre Júpiter se basaron en solo seis mediciones realizadas por las misiones Voyager y Pioneer. La extensión de la misión Juno permitió una nueva trayectoria orbital que hizo posible observar el planeta cuando la nave pasaba por detrás de él desde la perspectiva de la Tierra. Al analizar cómo las señales de radio se curvan al atravesar la atmósfera de Júpiter, los científicos lograron mapas detallados de su temperatura y densidad, afinando con gran precisión su radio y forma.

Los resultados indican que Júpiter tiene unos 8 kilómetros menos de diámetro en el ecuador y es aproximadamente 24 kilómetros más plano en los polos que lo estimado anteriormente. Aunque el cambio parece pequeño, tiene un impacto significativo en los modelos que describen su estructura interna, ya que ahora encajan mejor con las mediciones gravitacionales y atmosféricas.

Además, el estudio incorporó por primera vez el efecto de los intensos vientos del planeta, resolviendo discrepancias históricas. Estos hallazgos mejoran la comprensión de los gigantes gaseosos y aportan claves sobre la formación y evolución del sistema solar.



