Un agujero negro supermasivo bautizado AT2018hyz, apodado “Jetty McJetface”, ha desconcertado a científicos tras destruir una estrella en 2018 y emitir un chorro de radiación 50 veces más intenso años después, alcanzando niveles comparables a los eventos más energéticos del universo.
Ubicado a 665 millones de años luz, este fenómeno de disrupción de marea rompió modelos al presentar un “despertar tardío”: tras un silencio inicial de tres años, el agujero negro comenzó a expulsar material en un chorro colosal de ondas de radio que continúa creciendo y alcanzará su pico en 2027.
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La energía liberada equivale al menos a un billón de veces la de la ficticia Estrella de la Muerte. Liderado por Yvette Cendes de la Universidad de Oregon, el equipo utilizó radiotelescopios de Nuevo México y Sudáfrica para detectar esta emisión única, que desafía la comprensión actual sobre cómo los agujeros negros procesan materia.
El caso sugiere que fenómenos similares podrían haber pasado desapercibidos por falta de seguimiento prolongado, abriendo nuevas preguntas sobre la frecuencia de estos procesos cósmicos.



