El curling es uno de los deportes más llamativos de los Juegos Olímpicos de Invierno, conocido como “el Juego del Rugido” por el sonido que hace la piedra de granito al deslizarse sobre el hielo.

Se trata de un deporte de equipo en el que los jugadores lanzan piedras de casi 20 kilos por una pista helada con el objetivo de acercarlas lo más posible al centro de una diana llamada “la casa”, utilizando cepillos para controlar la velocidad y la trayectoria.

Sus orígenes se remontan al siglo XVI en Escocia, donde se practicaba en lagos congelados, y con el tiempo se expandió a otros países.


Aunque tuvo apariciones tempranas en los Juegos Olímpicos de Invierno, no fue hasta 1998 que se consolidó como deporte oficial con medallas.
Los partidos se juegan generalmente a 10 mangas, gana el equipo con más puntos y solo uno puede anotar por manga. Con reglas simples pero gran estrategia y precisión, el curling se ha convertido en uno de los deportes más populares y seguidos del programa olímpico invernal.


