Países europeos y latinoamericanos, así como empresas internacionales con presencia en Cuba, han activado y actualizado planes de evacuación ante el deterioro acelerado de la situación en la isla. La creciente presión de Estados Unidos tras la captura de Nicolás Maduro, sumada al colapso económico y energético cubano, ha elevado la alarma diplomática y empresarial. La multinacional británica Unilever ya evacuó a las familias de sus trabajadores extranjeros.
Las legaciones revisan protocolos de emergencia, censos de ciudadanos y se preparan para posibles cortes prolongados de electricidad, agua y combustible. Cuba enfrenta una grave escasez de petróleo, con reservas estimadas para solo 15 o 20 días, tras el cese de envíos desde Venezuela y la suspensión de despachos desde México. En este contexto, la tensión entre Washington y La Habana alcanza uno de sus niveles más altos en décadas, con advertencias explícitas de Estados Unidos y un escenario que amenaza la estabilidad del régimen de Miguel Díaz-Canel y agrava la crisis humanitaria.

