El presidente venezolano Nicolás Maduro fue capturado el 3 de enero de 2026 por fuerzas estadounidenses durante una operación militar denominada Operación Determinación Absoluta, que incluyó ataques en Caracas y otras zonas clave de Venezuela. Tras su captura, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales en Estados Unidos.
Repercusiones regionales y sobre Cuba
La captura ha generado un impacto geopolítico significativo. El gobierno de Donald Trump ha intensificado su retórica hacia Cuba, señalando que el régimen cubano está en una situación difícil tras perder el apoyo de Venezuela, especialmente por la reducción de suministros de petróleo que este país le proporcionaba.
Según reportes recientes, la administración estadounidense está evaluando estrategias para presionar al gobierno cubano y buscar condiciones que puedan llevar a cambios políticos en la isla durante 2026, aprovechando lo que considera una “oportunidad política” tras la operación contra Maduro. Aunque no existe un plan militar concreto divulgado públicamente, Washington cree que el régimen cubano podría estar más vulnerable tras la caída de su aliado clave.

En la región, la intervención ha generado tanto apoyo entre algunos gobiernos como críticas de otros líderes latinoamericanos y potencias externas, que califican la acción de Estados Unidos como una violación de la soberanía venezolana y el derecho internacional.


