
La inteligencia artificial promete reducir la carga laboral, pero su impacto se percibe de forma muy distinta entre directivos y empleados. Un estudio realizado por Section a 5 mil trabajadores y ejecutivos, citado por The Wall Street Journal, revela una marcada brecha: mientras solo el 2% de los CEOs considera que la IA no ahorra tiempo, el 40% de los empleados opina lo mismo. Dos de cada tres trabajadores aseguran que el ahorro es mínimo, de menos de dos horas semanales o inexistente.

En contraste, dos tercios de los directivos afirman que la IA les ahorra más de cuatro horas por semana, e incluso un tercio dice superar las ocho horas. Sin embargo, muchos empleados reportan frustración, ansiedad y falta de utilidad práctica, ya que gran parte del tiempo liberado se destina a corregir errores generados por la propia IA.

La mayoría usa estas herramientas solo como buscador, no para tareas avanzadas, lo que limita su impacto. El estudio concluye que la IA aún no transforma el trabajo como se esperaba y requiere una integración más realista y responsable.

