Donald Trump retomó su viaje a Davos para participar en el Foro Económico Mundial, en medio de crecientes tensiones con líderes europeos por su insistencia en adquirir Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca y miembro del ámbito estratégico de la OTAN. El viaje comenzó con un contratiempo, cuando un problema eléctrico menor obligó al avión presidencial a regresar poco después del despegue, aunque el mandatario y su comitiva continuaron luego en otra aeronave.
Antes del foro, Trump evitó precisar hasta dónde estaría dispuesto a llegar para obtener el control de la isla, afirmando que “ya se enterarán”. Sostuvo que Groenlandia es clave para la seguridad de Estados Unidos frente a Rusia y China y advirtió sobre la posible imposición de aranceles de hasta 25% a países europeos que respaldaron a Dinamarca. Estas amenazas generaron reacciones de rechazo por parte de dirigentes europeos, incluidos Emmanuel Macron y Ursula von der Leyen, quienes alertaron sobre un deterioro de las relaciones transatlánticas.
Aunque la Casa Blanca señaló que el discurso de Trump se centraría en la economía estadounidense, el conflicto por Groenlandia dominó el trasfondo de su participación en Davos y abrió un nuevo foco de tensión dentro de la OTAN.

