La Secretaría Nacional de Bienes en Extinción de Dominio (Senabed) de Guatemala enfrenta un millonario desafío financiero para mantener los bienes incautados por actividades ilícitas.
A pesar de haber generado más de Q500 millones en inversiones hasta 2022, la institución gastó más de Q470 millones en el mismo período solo en administración y mantenimiento de dichos bienes, que incluyen inmuebles, vehículos, joyas y semovientes.
La Senabed no logra autofinanciarse y depende de un presupuesto estatal (Q32.2 millones en 2025), mientras los ingresos por extinción de dominio son significativamente menores.
La falta de sostenibilidad se debe a los altos costos operativos, la dificultad para arrendar o subastar los bienes (debido a requisitos de registro de interesados y la reticencia de otras instituciones a subastarlos en lugar de usarlos temporalmente), y la necesidad de una mayor coordinación interinstitucional para convertir estos activos en ingresos reales para el Estado.


