Aunque la Navidad es una de las celebraciones más extendidas a nivel mundial, existen países donde está prohibida o severamente restringida por razones ideológicas, culturales o religiosas.
Según reportes de The Guardian y Gizmodo, en estos territorios cualquier manifestación pública vinculada a la festividad —como decoraciones, música o reuniones— puede derivar en multas, detenciones o incluso penas de prisión.
Corea del Norte erradicó la Navidad de la vida pública en 2016, al considerarla una amenaza ideológica extranjera. En Brunei, la aplicación estricta de la ley islámica prohíbe celebraciones navideñas incluso para extranjeros, permitiéndolas solo en la intimidad del hogar. Tayikistán eliminó la Navidad del calendario oficial y sanciona su exhibición en escuelas y oficinas públicas, al verla como una costumbre ajena a la identidad nacional.
En Somalia, desde 2015, las autoridades vetan cualquier celebración religiosa no islámica en espacios públicos por motivos culturales y de seguridad. China, por su parte, aplica restricciones de forma desigual: aunque no existe una prohibición nacional, en varias regiones se desalientan o sancionan las celebraciones públicas por considerarlas una influencia extranjera.

