El encarecimiento de las memorias DRAM y NAND, impulsado por la creciente demanda de la inteligencia artificial y los centros de datos, está obligando a los fabricantes de tecnología a replantear sus estrategias. Según los analistas de TrendForce, esta “tormenta perfecta” podría provocar que, a partir de 2026, vuelvan los smartphones con 4 GB de RAM como estándar en la gama de entrada, una configuración que parecía superada desde hace años.
El aumento de los costos de la memoria está presionando los márgenes de los fabricantes, que para evitar subir los precios finales optarían por recortar especificaciones técnicas, afectando especialmente a los móviles Android de gama media y baja. Esto podría tener un impacto directo en la fluidez del sistema y en el aprovechamiento de funciones de IA, que dependen en gran medida de contar con mayor cantidad de memoria RAM.
Paradójicamente, la misma expansión de la IA que dispara los precios limita su uso en los dispositivos móviles. Además, la subida del precio del almacenamiento podría propiciar el regreso de la ranura microSD como solución para ampliar capacidad sin elevar costes.
La tendencia no se limita a los smartphones. TrendForce también prevé que los portátiles con 8 GB de RAM vuelvan a ser mayoritarios en la gama media, relegando los modelos de 16 GB a precios más elevados. Todo apunta a que la era de la memoria abundante y barata llega a su fin, con nuevas subidas de precios previstas para la primera mitad de 2026, justo en un momento clave para la industria tecnológica.


