El Cartel de Sinaloa (CDS) inició el 8 de diciembre una ofensiva en seis municipios fronterizos de Huehuetenango y San Marcos para disputarle territorio al Cartel Chiapas-Guatemala, una facción asociada al CJNG. La región se encuentra inestable tras la caída reciente de sus principales líderes: Aler Samayoa (Chicharra) de Los Huistas, capturado y extraditado; y Baldemar Calderón Carrillo (Tío Balde), del Cartel Chiapas-Guatemala, abatido en junio. Actualmente, Los Huistas están dirigidos por Eugenio Darío Molina (Don Darío) y el Cartel Chiapas-Guatemala por Walfre Donaldo Calderón (el Teniente).
Durante la incursión, el CDS incendió cabañas, atacó viviendas, empleó drones con explosivos y dejó múltiples mantas con amenazas dirigidas a cabecillas de la estructura rival. En Tacaná, un hombre fue asesinado y un microbús fue incendiado tras el secuestro temporal de su conductor. En Cuilco, tres personas murieron en un enfrentamiento cercano a la frontera. En Santa Ana Huista se localizaron explosivos y una persona resultó herida. El ataque más relevante fue el asesinato de Luis Amed Guillén Albores (Mochis), señalado por Sinaloa en narcomensajes.
La PNC advirtió que la pugna responde al control de rutas para narcotráfico, contrabando y trata de personas, y recomendó reforzar la coordinación binacional y desplegar fuerzas combinadas en la frontera con México.

