La Dirección General de Transportes (DGT) impulsa seis nuevas plataformas digitales como muestra de modernización, pero el panorama revela que la digitalización avanza mientras el control real del transporte público sigue siendo deficiente.
Aunque la institución insiste en que estas herramientas brindan “transparencia y accesibilidad”, su uso es mínimo: solo la plataforma de Permisos Especiales registra movimiento significativo, con 13,758 solicitudes, mientras que otras, como la de carga pesada, apenas suman 26, reflejo de una escasa divulgación y poca capacitación para los usuarios.
Lo más preocupante es que, pese a esta supuesta modernización, la DGT continúa sin ejercer un control efectivo sobre las unidades de transporte público. Entre febrero y noviembre de 2025 se verificaron 11,853 autobuses en 468 operativos, pero 590 terminaron sancionados por faltas recurrentes: vehículos sin seguro, exceso de pasajeros, documentos vencidos y casos de falsificación. Estas cifras reflejan una supervisión incapaz de frenar la operación de unidades irregulares que siguen circulando sin mayor consecuencia.
Aunque la DGT afirma que lanzará más plataformas, evita dar fechas o alcances concretos. La falta de control real en las calles y la mínima adopción de sus herramientas digitales cuestionan la efectividad de su estrategia y evidencian un sistema que continúa fallando en su función principal: regular el transporte público con rigor.

