
En mi opinión, el modo y la creencia política esta basada realmente en ideales económicos. Personal y particularmente todos tenemos distintas maneras de manejar nuestro dinero. Nuestra economía se define por cómo manejemos cada centavo que generemos, que trabajemos y que ahorremos ó bien, que invirtamos. La gente que nunca ha tenido mucho y de repente tiene las llaves de las arcas … no dejará de aprovecharse. ¡Es su “oportunidad de hacer algo” …
Lo que esto persigue aclarar, es que todos necesitamos una certeza que ayude a mejorar nuestra economía y no a empeorarla. De nada sirve subir el salario mínimo si como consecuencia habrá miles que queden cesantes; sin empleo. Las matemáticas no funcionan asi. Si para el gobernante esto no esta claro, Guatemala le vale madre y sus ciudadanos también
Quien tiene el poder y no necesita acudir a semejante alternativa, piensa realmente con el alma del guatemalteco digno, como el empresario que es; como el que tiene y que ha sabido multiplicar. Los actuales, tienen el poder de tener esas llaves, y su pasado económico y ambiciones, es de conocimiento público.

Vamos por el tercer y más trágico año de cualquier término de gobierno que hemos vivido tan conscientemente y con un criterio y pensamiento crítico tan definido, dada nuestra edad.
Como expresé anteriormente, nuestra política actual —y no solo la nuestra— se define realmente por las necesidades económicas que afectan distintos sectores del país. Al margen están las creencias políticas, las decisiones que tomen quienes estèn en el
poder. Quien siempre se ve afectado es el que trabaja por un salario mínimo y vive al día; o del que lo arriesga todo y trabaja 24/7 por lograr esos mismos salarios mínimos descritos en una planilla que la SAT seguramente controla y conoce, y que como empresario produce y es reactor económico y que logra con mente y mucho esfuerzo crear mas empleos, no sólo por beneficio propio sino dándole al guatemalteco un álito de mejores ingresos y trabajo.

O bien, del otro que no se conforma con que unos tengan y otros, como él, que ha trabajado toda la vida, siga en la pobreza, usando la moto entre semana y sacando el carrito viejo de los 90’s, solamente los domingos con la familia para ahorrar gasolina; con dos empleos diarios para alcanzar pagar los gastos familiares y que incluyan una mejor educación y formación académica para sus hijos, con tal de que la historia familiar no se repita. Del que era guardián y ahora es guachimán de algún personaje de gobierno o algun “fichudo”; del que era chofer y ahora es parte del Servicio de Seguridad Presidencial… de toda esa nueva entidad que se ha convertido en la clase política de nuestro país y parte indigna de la sociedad.
¿Cómo es posible que como guatemaltecos no podamos hacer nada? ¿Cómo permitir que el ya actual Presidente del Congreso, sea prácticamente un delincuente entacuchado? El miedo lo define todo pero lo disfrazamos con prudencia forzada y amordazada. Protestar, o dar una opinión representa un peligro porque esa gente no se tienta el alma para atentar con dos simples balazos contra la vida de quienes los pongan en evidencia.

Conozco varias personas que harían cualquier cantidad de veces un mejor papel presidencial; no por buscarse méritos y menos aún por llenar necesidades económicas. Pero somos conscientes de que para muchos es imposible. El más grande enemigo del guatemalteco digno es el miedo; amén de las consecuencias temerarias de los tiempos de una Thelma Aldana que quiso destruir a cada persona de reconocimiento veraz y digno, unida al Robinson para difamar la iniciativa privada y quitarle creeibilidad al bueno; para enemistar a la clase media económica que lucha en constante por vivir mejor, contra quienes proveen el trabajo del que a diario dependen; y que al final, terminaron apresados sin nunca haber sido juzgados y sin que se les comprobara haber cometido algún delito. Unos salieron… solamente para terminar de morir en su casa.

Sigamos adelante. Sigamos viviendo la crisis que por definición sugiere que la cosa no mejorará, sino que solamente se pondrá peor. El Ejército manejado por el gobierno; manejado por los gringos del deep state; manejando su propia embajada en nuestro país. Y nosotros, todos alineados con tal de que no nos quiten la visa…
¿Cómo salir del calabozo que es nuestra mente asustada por el miedo? No callemos. Nuestro miedo es su primer y principal herramienta.
Que el miedo no comprometa nuestro silencio y que nuestras palabras lleguen a todos los guatemaltecos.


