Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos se han agravado en los últimos días con una batería de medidas cruzadas que abarca desde nuevos aranceles portuarios y sobre productos de madera hasta controles sobre tierras raras.
Este martes entraron en vigor aranceles portuarios recíprocos. Estados Unidos aplica un recargo de 50 dólares por tonelada neta a los buques chinos, que aumentará cada año hasta 2028, mientras que Pekín impone tarifas equivalentes a los barcos de propiedad, operación o bandera estadounidense.
China califica la medida de “simétrica y necesaria” frente a la investigación de Washington, que acusa a Pekín de prácticas desleales en los sectores marítimo y naval, un cruce de acusaciones que ha provocado ya volatilidad en la industria.
Pekín reforzó la semana pasada su control sobre las tierras raras, un grupo de 17 metales esenciales en la fabricación de vehículos eléctricos, pantallas táctiles o turbinas eólicas.
También entraron hoy en vigor en EE. UU aranceles del 10% a la madera aserrada y blanda importada y del 25% a ciertos muebles de madera, así como a gabinetes de cocina y tocadores, con incrementos progresivos desde 2026.
Washington mantiene su política de limitar la venta de chips avanzados y equipos de fabricación de semiconductores a empresas chinas, alegando motivos de seguridad nacional.
China y EE.UU. habían acercado posturas, con una eventual reunión de sus líderes este mes en la cumbre de la APEC que se celebrará en Corea del Sur y extendiendo las dudas acerca de si se prorrogará la tregua comercial en noviembre.
Sin embargo, Trump dijo después de que China anunciara las nuevas restricciones sobre tierras raras que ya no ve motivos para reunirse con Xi Jinping.

