Alrededor de nuestro sistema solar existe un escudo cósmico natural y enigmático llamado heliosfera, y una nueva misión se ha lanzado para ayudar a los astrónomos a comprenderla mejor.


Creada por el viento solar, un flujo constante de partículas cargadas que emanan del Sol, la heliosfera actúa como una enorme burbuja que protege a los planetas de nuestro sistema solar de la radiación cósmica que impregna la Vía Láctea, nuestra galaxia.
Además del campo magnético protector de la Tierra, la heliosfera desempeña un papel fundamental en por qué la vida es posible en nuestro planeta, y cómo tal vez alguna vez existió en otros como Marte.

Más de media decena de misiones han contribuido a la comprensión de la heliosfera por parte de los astrónomos, y dos sondas espaciales, las Voyager, han recopilado datos clave tras salir de la heliosfera para explorar el espacio interestelar.
Pero la nueva misión IMAP, o Sonda de Mapeo y Aceleración Interestelar, está diseñada para investigar cómo el Sol forma su viento solar y cómo ese viento solar interactúa con el espacio interestelar en el límite de la heliosfera, que comienza a una distancia tres veces mayor que la que hay entre la Tierra y Plutón, según la NASA

