Se espera que funcionarios federales de salud expresen su preocupación por el uso de acetaminofén (paracetamol) por parte de mujeres embarazadas, el ingrediente activo del Tylenol y uno de los medicamentos más utilizados a nivel mundial.
Los funcionarios han estado revisando investigaciones previas —incluida una revisión de agosto realizada por investigadores de Mount Sinai y Harvard— que sugieren un posible vínculo entre el uso de Tylenol al inicio del embarazo y un mayor riesgo de autismo en los niños. Planean advertir a las mujeres embarazadas que no usen Tylenol al principio del embarazo a menos que tengan fiebre.
Los funcionarios planean promover un medicamento menos conocido llamado leucovorina como posible tratamiento para el autismo. La leucovorina suele recetarse para contrarrestar los efectos secundarios de algunos medicamentos y para tratar la deficiencia de vitamina B9. Ensayos tempranos, doble ciego y controlados con placebo, en los que se administró leucovorina a niños con autismo, han mostrado lo que algunos científicos describen como mejoras notables en su capacidad para hablar y comprender a los demás.
Estos esfuerzos han sido una de las principales prioridades del presidente Donald Trump, quien durante mucho tiempo ha expresado su preocupación por el aumento de las tasas de autismo en Estados Unidos y este año encargó a sus colaboradores encontrar respuestas.
Ejecutivos de Tylenol se han reunido con el gobierno en las últimas semanas para expresar sus preguntas sobre el esfuerzo federal y discutir los próximos pasos.

