Obesidad infantil: la nueva cara de la malnutrición en Guatemala, mientras persiste la desnutrición

Guatemala enfrenta una doble crisis nutricional. Mientras la desnutrición crónica continúa afectando a uno de cada dos niños, el sobrepeso y la obesidad infantil avanzan con rapidez, convirtiéndose en una nueva y alarmante forma de malnutrición, según alerta Unicef.

El informe “Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia” revela que entre 2000 y 2022, el número de niños y adolescentes con obesidad se duplicó. En Guatemala, tres de cada 10 escolares y adolescentes ya viven con sobrepeso u obesidad, muchas veces combinados con desnutrición crónica y deficiencias como anemia.

En 2025, el panorama es aún más grave: los reportes del Ministerio de Salud confirman un aumento del 5% en los casos de desnutrición aguda en menores de 5 años, con 7,107 casos registrados en los primeros meses del año. Esto evidencia que la malnutrición no solo persiste, sino que se transforma y se agrava.

La proliferación de productos ultraprocesados, baratos y altamente publicitados, ha convertido el entorno alimentario en un factor de riesgo. Unicef urge al Estado a actuar con políticas públicas: etiquetado frontal, impuestos a bebidas azucaradas, restricción de comida chatarra en escuelas y subsidios a alimentos saludables.

Ambos extremos —desnutrición y obesidad— conviven en una misma realidad, afectando el desarrollo físico, mental y emocional de la niñez guatemalteca. El desafío no es elegir cuál atender, sino abordar integralmente el entorno que está enfermando a las nuevas generaciones.

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