Lo que parecía una tecnología olvidada ha resurgido con fuerza gracias a la inteligencia artificial. Las grabadoras de voz, antaño herramientas esenciales para periodistas y profesionales, vuelven a captar la atención con funciones que van mucho más allá de grabar. Hoy, dispositivos compactos ofrecen transcripciones automáticas, resúmenes de reuniones y búsquedas inteligentes, transformándose en verdaderos asistentes de notas.

La startup Plaud, con sedes en San Francisco y Shenzhen, lidera esta nueva generación con su NotePin, un dispositivo que graba, transcribe y resume conversaciones. Se conecta a una app que permite consultar el contenido grabado como si fuera un chat. Desde 2023, Plaud ha vendido más de un millón de unidades y espera ingresos anuales de 250 millones de dólares.
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El auge no se limita a Occidente. En China, Alibaba lanzó el DingTalk A1, una grabadora con IA que puede transcribir y traducir en más de 100 idiomas, a un precio accesible (unos 60 euros).

Con más de 350 millones de dólares invertidos en este tipo de hardware, el mercado vive un momento de efervescencia. Las grabadoras, ahora potenciadas por IA, están dejando de ser simples dispositivos para convertirse en asistentes personales inteligentes.


