El uso prolongado de Benadryl (difenhidramina), un antihistamínico de primera generación puede ser perjudicial para la salud. Aunque es comúnmente utilizado para alergias, insomnio y resfriados, presenta varios riesgos importantes, especialmente en niños y adultos mayores.
Entre los efectos más comunes se encuentra la somnolencia intensa, que puede afectar la concentración, la conducción y aumentar el riesgo de caídas. Además, sus efectos anticolinérgicos —como sequedad bucal, visión borrosa y confusión— se han asociado con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia en adultos mayores.
También puede ser ineficaz y peligroso en reacciones alérgicas graves, como la anafilaxia, ya que puede enmascarar los síntomas y retrasar el uso de epinefrina, el tratamiento adecuado. Su uso frecuente como ayuda para dormir puede generar dependencia y afectar negativamente la calidad del sueño.
Expertos en alergias y médicos recomiendan alternativas más seguras como loratadina (Claritin), cetirizina (Zyrtec) y fexofenadina (Allegra), que son igual de eficaces, pero con menos efectos secundarios y sin causar sedación.


