Las playas de Izabal, en el Caribe guatemalteco, son conocidas por sus arenas blancas, un atractivo para muchos visitantes nacionales y extranjeros.
Sin embargo, este panorama está cambiando, ya que en los últimos meses se ha reportado la acumulación de grandes cantidades de un alga marina conocida como sargazo, lo que ha comenzado a generar complicaciones en varias localidades de ese departamento.
Esta situación no solo afecta a México, sino también a otros países ubicados en el litoral del Caribe, como República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y ciertas playas de Estados Unidos.
Ante la presencia del alga en playas guatemaltecas, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) implementa acciones para mitigar los efectos que esta puede causar en el ecosistema y las playas de Izabal.
El sargazo es una especie de alga marina flotante que forma parte del ecosistema marino. Sirve de alimento, refugio y área de reproducción para tortugas, camarones, peces y aves marinas. Se caracteriza por su color marrón, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).
Aunque tiene un rol beneficioso en el mar, representa un problema cuando se acumula en la costa, fenómeno conocido como “inundación de sargazo”. Este afecta los ecosistemas costeros y genera gases nocivos durante su descomposición, según la EPA.
La acumulación responde a varios factores. Según Regina Sánchez, las elevadas temperaturas del mar, consecuencia del cambio climático, han alterado las corrientes oceánicas, lo que ha llevado al sargazo a zonas fuera de su lugar de origen.

