Ulefoss parece un rincón más del sur de Noruega. Apenas supera los 2.000 habitantes, está rodeado de lagos, colinas y bosques, y no transmite la imagen de ser una pieza clave en el tablero geopolítico europeo. Sin embargo, bajo sus calles se esconde el mayor yacimiento de tierras raras del continente, con materiales críticos para industrias de alta tecnología.
Su relevancia es tal que la Unión Europea ya los considera estratégicos y ha establecido normativas para asegurar su disponibilidad a futuro. En un escenario global donde China domina la producción, el hallazgo en Ulefoss representa una oportunidad sin precedentes.
El servicio internacional de radiodifusión pública de Alemania, el suministro de tierras raras se ha convertido en una prioridad legislativa para Bruselas, especialmente en el marco del Pacto Verde y la autonomía estratégica europea.
El yacimiento, conocido como el complejo de Fen, está ubicado a solo 100 metros de profundidad. Su acceso, sin embargo, no será sencillo: el mineral yace justo debajo de escuelas, viviendas y estanques naturales, detalla DW. Rare Earths Norway (REN), la empresa detrás del proyecto, deberá sortear no solo obstáculos técnicos sino también resistencias sociales.
La mina de Fen aún está en etapa exploratoria, pero si la operación piloto prevista para 2026 tiene éxito, será la primera explotación industrial de tierras raras en suelo europeo. Con ello, Noruega —aunque fuera de la UE— se convertiría en un socio estratégico clave para el bloque en su transición energética y su agenda industrial.

