Los fondos de recuperación de la UE brillan por su ausencia
A finales de 2021, el Gobierno de Pedro Sánchez presentó un presupuesto histórico para 2022, con casi 200.000 millones de euros, de los cuales 27.000 millones procedían del plan europeo NextGenerationEU (NGEU). Este plan, diseñado para impulsar la recuperación postpandemia en la UE, canaliza sus recursos principalmente a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR).

A España le correspondían 163.000 millones de euros (entre préstamos y subvenciones), pero casi cuatro años después, el país solo ha solicitado 47.960 millones, apenas el 30 % del total disponible. En contraste, Italia ya ha recibido más del 70 % de sus fondos asignados.

El bajo aprovechamiento por parte de España se debe a:
- La preferencia por subvenciones (percibidas erróneamente como no reembolsables) frente a préstamos.
- La incapacidad del Gobierno para cumplir hitos exigidos por Bruselas, como la subida del impuesto al gasóleo.
- La falta de presupuestos desde 2023 y la fragilidad parlamentaria de Sánchez.
- Problemas técnicos y burocráticos, como la caída del sistema informático de gestión de los fondos.

Además, el Tribunal de Cuentas Europeo calificó a España como el país menos eficaz en la gestión de los fondos NGEU, e incluso solicitó la devolución de cantidades no gastadas o mal utilizadas. La falta de transparencia ha sido motivo de preocupación dentro y fuera del país, con visitas de eurodiputados como Monika Hohlmeier para esclarecer el destino real de los fondos.

A pesar de las altas expectativas, el impacto económico ha sido modesto, las reformas estructurales avanzan lentamente y el legado del NGEU en España está en entredicho: ¿transformación o deuda a largo plazo?


