En la noche del 11 de julio, tras observar imágenes de bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas, Trump telefoneó al canciller alemán Friedrich Merz para expresar su frustración por la persistencia de la ofensiva rusa. Según dos fuentes conocedoras de la conversación, Trump comunicó a Merz que estaba dispuesto a aceptar la propuesta que el líder alemán le había hecho días antes: emplear fondos alemanes para adquirir armas estadounidenses destinadas a Ucrania

La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, confirmó que “el presidente Trump ha expresado su frustración con Putin en público y en privado. Quiere detener la matanza y poner fin a esta guerra brutal, por eso está vendiendo armas estadounidenses a los miembros de la OTAN”.

