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La fiscal general, Consuelo Porras ordenó investigar el proceso de elección de magistrados
de la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones, luego que se descubriera que a
Gustavo Alejos, implicado en cinco casos de corrupción y operador político, lo visitaron
funcionarios y candidatos a magistraturas cuando se definían las ternas de postulados a las
Cortes nacionales.
Alejos, exsecretario privado de la Presidencia en el Gobierno de la UNE, convirtió una
habitación de ginecología de un hospital privado en “un centro de reuniones”.
Juan Francisco Sandoval, jefe de la Feci, señaló como sospechoso que se reunieran con
Alejos personas postuladas a las Cortes, diputados, jueces, abogados y políticos con
vínculos en las comisiones de postulación de magistrados.
Como dato curioso, en este mismo hospital privado estuvo recientemente la excandidata
presidencial, Sandra Torres, señalada en el caso de financiamiento electoral no reportado de
la UNE; y más curioso es que ambos fueron favorecidos con su traslado a ese centro
asistencial por la jueza Eva Recinos, del Juzgado de Mayor Riesgo E.
Son claras las intenciones de Sandra Torres (quien se reunió con miembros de su partido en
plenas elecciones, para indicar a quiénes debían apoyar), y Alejos de seguir interfiriendo y
cooptando la justicia en el país, ya que hicieron de ese hospital privado su centro de
operaciones para seguir burlándose de los guatemaltecos, ordenando y moviendo sus
peones para seguir beneficiándose de las mieles del poder, a pesar de estar en prisión
preventiva.
Es necesario que las autoridades pertinentes investiguen la elección de magistrados y se
identifique a quienes han comprado voluntades para poner en tan importantes puestos a sus
allegados, con el fin de seguir haciendo de las suyas; tales como Torres, Alejos y demás
ONGs de la tan mentada sociedad civil, al mando de Menchú y Helen Mack, quienes tras
bambalinas mueven los hilos para su beneficio propio, por lo que gritan a viva voz su rechazo
a que las autoridades las fiscalicen.