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En enero de 2019, el diputado opositor Juan Guaidó pasó de ser un absoluto desconocido a autoproclamarse presidente de Venezuela, con el beneplácito de al menos 50 países de la comunidad internacional, incluyendo EE.UU.

En enero de 2019, el diputado opositor Juan Guaidó pasó de ser un absoluto desconocido a autoproclamarse presidente de Venezuela, con el beneplácito de al menos 50 países de la comunidad internacional, incluyendo EE.UU.

Este jueves se cumple un año de esa maniobra política y hay dos resultados evidentes: Nicolás Maduro sigue en el cargo de mandatario y las fracturas del antichavismo han mellado el liderazgo del joven parlamentario.

Además, múltiples casos de corrupción salpican al expresidente del Parlamento y a su entorno más cercano.

A mediados de junio del 2019, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, instó a investigar y esclarecer los graves cargos formulados en una investigación periodística de PanAm Post sobre la supuesta apropiación de fondos para la “ayuda humanitaria” provenientes de EE.UU., Canadá, Alemania, Suecia, Argentina, Chile, Colombia, Puerto Rico y la Comisión Europea por parte de los representantes de Guaidó en Colombia.

Otro caso se destapó en diciembre de 2019, donde un supuesto grupo de once parlamentarios opositores hurdió una “trama para otorgar indulgencias” a empresarios relacionados con la importación de alimentos que distribuye el Gobierno, a través los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).

Y esta semana inició la investigación del destino de casi 467 millones de dólares, recursos que Guaidó recibió de la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID) como “ayuda humanitaria”.