SHARE

La primera sesión del impeachment a Donald Trump en el Senado estadounidense se convirtió este martes difícil. Los republicanos, que disponen de la mayoría en la Cámara Alta, han diseñado un juicio exprés que, de salir adelante, podría terminar en poco más de una semana debido, sobre todo, a que todavía no hay acuerdo en que declaren nuevos testigos del caso, como reclaman los demócratas.

La presión en contra de sus pretensiones llevó a los republicanos a matizar algunos puntos de su propuesta inicial sobre las reglas del juicio al presidente de EE UU, pero hasta ahí llegó la flexibilidad. A la una y media de la madrugada del miércoles, tras más de 12 horas de debate, los republicanos habían tumbado al menos siete enmiendas de los demócratas.

En todos los casos, la votación salió alineada al partido: 53 republicanos en contra y 47 demócratas a favor, pero el Senado ya es un tribunal.